Mi propósito es servir a Jesucristo con integridad a través de mi vida diaria y la musica. Mi motivación no es “ser vista”, sino ser útil. No me siento cómoda con el exhibicionismo espiritual ni con el lenguaje inflado. Me importa más edificar que impresionar.
En la música, no me defino primero como artista, sino como sierva, instrumento, canal. Eso no es pose espiritual; se refleja cómo elijo las letras, mensajes, colaboraciones y hasta silencios. Compartir canciones que se apoyan de una fe real, probada y sostenida por la Palabra. Quiero que cada letra apunte a Cristo con sobriedad: Su gracia, Su verdad, Su amor y la esperanza que el Evangelio ofrece cuando la vida duele, cuando hay preguntas y cuando la fuerza no alcanza y cuando estamos perdidos.
“Milagro in Me” no es un lema vacío para mí; es el recordatorio de que Dios obra en lo profundo, muchas veces en silencio, en soledad y en la circunstancias, formando carácter de Cristo y sosteniendo al que confía en Él. Por eso mi música no pretende exagerar la experiencia cristiana, sino reflejar una confianza honesta: agradecer, adorar y entender lo verdadero, aun en procesos difíciles. Mi intención es que estas canciones acompañen, consuelen y orienten, sin manipular emociones ni reemplazar la enseñanza bíblica, sino llevándonos a motivar a conocer a Cristo.
Además de cantar, deseo que mi servicio sea coherente: en mi trabajo, en mi hogar y en la iglesia universal. Aspiro a dejar un legado sencillo pero firme: canciones con propósito, con principios bíblicos y con un mensaje que edifique, para la gloria de Dios. Salmo 115.1
Esta es mi Declaración de Fe, basada en la Escritura
. Autoridad y suficiencia de las Escrituras
Creo que solo los 66 libros del canon bíblico constituyen la revelación completa e infalible de Dios. Creo que la Biblia es inspirada por el Espíritu Santo y, como tal, es la máxima autoridad para la fe, la práctica, la doctrina y la ética cristiana.
(2 Timoteo 3:16–17; 1 Pedro 1:25; 2 Pedro 1:21; Apocalipsis 22:18–19)
. Un solo Dios: Trinidad sin sincretismo
Creo en un solo Dios que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; uno en esencia, iguales en poder y gloria. Rechazo toda mezcla del cristianismo con otros sistemas doctrinales, filosóficos o religiosos.
(Éxodo 20; Deuteronomio 6:4; 1 Corintios 8:6; 1 Juan 5:1–8)
. Jesucristo: Dios verdadero y hombre verdadero, y su obra redentora
Creo en la deidad de Jesucristo, en Su encarnación sin dejar de ser Dios, en Su nacimiento virginal, en Su vida perfecta y sin pecado, en Su muerte sustituta por el pecado, en Su resurrección al tercer día y en Su ascensión e intercesión. También creo en Su regreso personal, corporal y visible, “antes del milenio”, primero para arrebatar a Su Iglesia y luego volver con ella para establecer Su reino milenario.
(Lucas 1:35; Filipenses 1.2:6–8; Hebreos 1:5; Juan 1:1–5, 14; Isaías 7:14; 9:6; Juan 19:30; Romanos 3:24–25; 4:22–25; 5:1–2; 8:14; Tito 3:4–7; 1 Corintios 15:3–9; 1 Timoteo 2:5; 1 Juan 2:1–2; 1 Tesalonicenses 4:13–18; 1 Corintios 15:50–57; Apocalipsis 20:1–3, 11–15)
. El Espíritu Santo: Dios, regenerador, sellador y dador de dones
Creo que el Espíritu Santo es Dios y que convence al mundo de pecado, justicia y juicio. Creo que, al recibir a Cristo, Él regenera, sella y bautiza al creyente, uniéndolo al cuerpo de Cristo; además concede dones y virtudes para edificación y beneficio del cuerpo de Cristo «Su Iglesia». Creo que la “llenura” del Espíritu no es otra experiencia mística, sino fruto de la sumisión y obediencia diaria a Dios y Su Palabra.
(1 Corintios 12:8–11; Efesios 4:11–16; 1 Corintios 13:14; Efesios 4:4–6; 5:18; Juan 14:26; 16:7–15; Romanos 8:9–11; 1 Corintios 12:13)
. El ser humano: creación, caída e incapacidad moral para salvarse
Creo que el hombre fue creado a imagen de Dios, pero al pecar murió espiritualmente y, como consecuencia, también muere físicamente. Creo que el pecador no redimido queda bajo castigo eterno y separación de Dios; por naturaleza, el ser humano es incapaz de acercarse a Dios o salvarse por sí mismo.
(Génesis 1:26–27; Romanos 5:14–18; Hebreos 9:27)
Respeto de la vida y amor al prójimo
Creo que la vida humana es sagrada desde su concepción hasta su final natural, que solo Dios es dador de la vida y de la muerte, y que debemos preocuparnos por las necesidades físicas y espirituales de nuestros semejantes, siempre y cuando este dentro de nuestras posibilidades. (Deuteronomio 32:39; Salmo 139:13; Isaías 49:1; Jeremías 1:5; Mateo 22:37-39; Romanos 12:20-21; Gálatas 6:10.)
. Creación de varón y mujer y orden de Dios
Creo que Dios crea maravillosa e inmutablemente a cada persona biológicamente, ya sea varón o mujer. Estos dos sexos distintos, pero complementarios, reflejan juntos la imagen y semejanza de Dios. Rechazar el sexo biológico dado por Dios es rechazar el diseño misericordioso de Dios y su orden creativo. Génesis 1:26-27; Marcos 10:6; 1 Corintios 6:9; Deuteronomio 22:5.
. Matrimonio y sexualidad humana
Creo que el plan de Dios para la sexualidad humana se expresa únicamente dentro del contexto del matrimonio, y que Dios creó al hombre y la mujer como personas biológicas únicas, hechas para completarse mutuamente. Dios instituyó el matrimonio monógamo entre varón y mujer como el fundamento de la familia y la estructura básica de la sociedad humana. Por esta razón, creemos que el matrimonio es exclusivamente la unión de un varón genético y una mujer genética. (Génesis 2:24; Mateo 19:5-6; Marcos 10:6-9; Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9)
. Salvación por gracia: fe, elección y vida para la gloria de Dios
Creo que la salvación y la vida eterna se reciben solo por gracia, no por nuestras obras; creo que la justificación es “solo por la fe”, y que la vida en santidad es el marco de una vida coherente con esa salvación. También creo que los creyentes han sido predestinados, llamados y salvados “solo por Cristo”, y que la vida cristiana existe para dar Gloria al único y sabio Dios.
(Efesios 2:8–10; además de las referencias incluidas en el punto 5)
. Seguridad del creyente y llamado a la santidad
Creo que la persona verdaderamente redimida es guardada eternamente por el poder de Dios y no puede perder la salvación, ni al Espíritu Santo. Creo que esta seguridad no es permiso para pecar, sino libertad para no pecar y para andar en el Espíritu y vivir en santidad; la salvación no se compra, no se paga ni se mantiene por esfuerzo humano.
(Juan 3:16, 17; 5:24; 10:27–30; Romanos 8:1, 35–39)
. La Iglesia: universal e invisible, y su expresión local
Creo que la Iglesia universal es el conjunto de todos los que han puesto su fe en Cristo desde Pentecostés hasta la venida de Cristo por Su cuerpo «Iglesia». Creo que la iglesia local es una reunión regular de creyentes bautizados para adorar, predicar y practicar la Palabra, guardar el bautismo y la Cena del Señor, y trabajar como un cuerpo en la gran comisión; afirmo el apoyo integral a los líderes y una vida congregacional de entrega y contribución generosa, sin imponer la ofrenda o el diezmo como obligación externa. (1 Corintios 12:12–14; Efesios 1:22–23; 5:23; Hechos 2:41–47; Hebreos 10:25; 1 Corintios 2:17–34; 1 Corintios 9:8–15; 1 Corintios 16:2; 1 Timoteo 5:17–18)
. Misión del creyente en el mundo y relación con autoridades
Creo que la misión de la iglesia se resume en predicar el evangelio y respaldar el testimonio con vida santa y buenas obras. Creo que la iglesia no se concibe como entidad política o social; aun así, afirmo la responsabilidad del creyente de orar y elegir autoridades bajo la aplicacion de los principios bíblicos, y vivir como ciudadano respetando leyes y sometiéndose a las autoridades mientras estas no ordenen romper la doctrina y la moral bíblica.
(Mateo 28:18–20; Hechos 18; Romanos 13:1–7; 1 Timoteo 2:1–2)
. Realidad del diablo, guerra espiritual y destino eterno
Creo en la personalidad de Satanás: engaña, se disfraza no solo como león, sino especialmente como ángel de luz y busca ventaja por sus maquinaciones, aunque se le presenta como enemigo vencido; creo que el creyente debe resistir usando toda la armadura de Dios. Finalmente, creo en la resurrección corporal de justos e injustos, con gozo eterno para los justos en la presencia de Dios y separación eterna para los injustos en el Lago de Fuego.
(Job 1:6–7; Romanos 16:20; 2 Corintios 2:11; Efesios 6:11; 1 Pedro 5:8; Apocalipsis 20:10; Marcos 9:43–48; Juan 5:28–29; Apocalipsis 20:10–15)
Nota: Reconozco que no todos comparten estas convicciones ni las mismas prácticas. Aun así, soy llamada tratar a cada persona con respeto y dignidad. Esta Declaración de Fe expresa lo que creo delante de Dios y desde dónde vivo y comparto mi música. Mi intención no es polemizar, sino ser transparente, procurando hablar la verdad con amor y respeto.